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Derecho de Familia

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Los sorteos de la Lotería de Navidad y del Niño constituyen tradiciones tan arraigadas que ni la Agencia Tributaria puede con ellos.

Los premios que, anteriormente, estaban exentos de tributación actualmente están sujetos a una retención del 20% a partir de los primeros 2.500 euros, de suerte que, si le toca el Gordo el día 22, olvídese de engrosar su cuenta bancaria en 400.000 euros, siendo la cantidad neta que percibiría la de 320.500 euros.

 

Esta reforma legal entró en vigor en el año 2013 y, aún así, seguimos esperando colas para comprar ¿tributar?, nuestros décimos que, en muchos casos, se comparten con amigos, compañeros de trabajo y/o familia.

Y aquí es donde puede venir otro problema y es que no son infrecuentes los casos que acaban terminando en tribunales y la amistad, el compañerismo y la relación familiar sucumben al peso del dinero.

Para evitar tentaciones y desilusiones lo más recomendable es documentar el acuerdo de reparto, fotocopiando el décimo en cuestión por ambas caras y, en el mismo documento, identificar a los participantes, la proporción y nombrar un depositario del décimo; y todo ello, firmado. 

La práctica de comunicar a otros la participación en un décimo mediante whatsapp podría ser suficiente siempre que se remita una fotografía del décimo y se deje claro en un texto la forma de reparto en caso de ser agraciados; podría bastar pero, de cara a un juicio, una inadecuada forma de presentar la prueba o una impugnación, etc… pueden complicar la reclamación al tenedor del décimo; el poseedor de éste es, salvo prueba en contrario, el que tiene derecho a percibir íntegro el premio y, si bien es cierto que el cobro de la totalidad de la cantidad cuando, en realidad, corresponde también a otros en parte puede llegar a ser constitutivo de delito, algunas personas asumen el riesgo y niegan la evidencia si ésta no viene acompañada de algo más que un simple acuerdo verbal.

Cuestión distinta será el cómo plantear la firma a alguien a quien, en teoría, debe bastar con un apretón de manos.

Publicado por: Rafael Francisco Diéguez - Abogado

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