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En no pocas ocasiones los juicios se pierden por no haberse adoptado determinadas precauciones básicas y cuando se recibe una demanda y se busca el auxilio de un abogado éste se ve limitado en cuanto que su nuevo cliente no ha hecho lo que debía.

 

Esto ocurre, por ejemplo, cuando al despacho llegan contratos firmados (cuando no hay remedio) y que imponen condiciones desfavorables que, de haberse analizado antes de la firma, hubieran sido negociadas; si la negociación no es posible porque la contraparte no hubiera admitido enmiendas ni modificaciones, la consulta, al menos, serviría para conocer en profundidad los riesgos que se asumían con la firma del documento. Lo cierto es que, por ahorrarse una cantidad mínima que supone una consulta, se acaban pagando los elevados costes de un juicio (abogado y procurador propios y, a veces, los de la parte contraria).

Igualmente ocurre que, contratada una obra o reforma -con o sin documento de por medio- la ejecución del trabajo se hace defectuosamente o con retraso y las quejas se quedan en palabras que son respondidas, igualmente, por palabras que (como dice el refrán) “se lleva el viento”. En estos casos y en otros similares, conviene requerir POR ESCRITO a quien incumple el acuerdo lo que, a veces basta para solucionar el problema. Si éste persiste y es necesario interponer o contestar una demanda, las probabilidades de éxito serán mayores pues, al menos, podrá demostrarse el descontento con el trabajo realizado.

No sobra tampoco, en estos tiempos difíciles, el conocer los derechos que uno tiene como trabajador ante un posible despido: el tener clara la indemnización que correspondería, lo que se debe y no se debe firmar, evita que se cometan errores irreparables.

Por último, numerosos litigios relativos a herencias se evitarían si la persona fallecida hubiera consultado a un profesional qué hacer para compensar el cuidado que le presta un hijo o hija determinado puesto que, a veces, esas compensaciones se convierten en problemas irreparables para el “favorecido” al momento de repartir la herencia.

Arrendamientos, impagados, problemas en la convivencia…. Determinados actos realizados sin saber sus consecuencias jurídicas son los que, posteriormente, hacen perder juicios. CONOZCA LAS CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE SUS ACTOS.

Publicado por: Rafael Francisco Diéguez - Abogado

Comentarios  

0 #1 Smithe601 22-07-2014 12:37
Appreciate your kind words. Thank you for visiting us.
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