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La situación de incapacidad temporal de un trabajador obliga a éste a hacer cuanto esté en su mano para una pronta recuperación y a no llevar a cabo actividades que puedan perturbar dicha curación o que revelen su aptitud para trabajar pues, en este caso, cabría entender que está simulando su enfermedad lo que, en uno y otro caso, habilitaría a la empresa para proceder al despido disciplinario de su empleado.

La casuística en este caso es muy variada pero esta situación suele darse en casos de bajas médicas prolongadas y se materializan en una carta de despido tras la elaboración de un informe por un detective encargado por la empresa en el que se deja constancia, a través de fotografías y videos, de esas actividades reveladoras de la mala fe contractual por parte del trabajador.

Recibida la comunicación, el trabajador debe reclamar en un plazo de veinte días hábiles si pretende que se declare el despido como improcedente y obtener una indemnización.

No toda actividad conllevaría la procedencia del despido y es frecuente que, en supuestos en los que el trabajador está en situación de incapacidad temporal por depresión, se interprete por los tribunales que determinadas actividades del trabajador no solo retrasan la curación sino que constituyen parte del proceso terapéutico, por lo que acaban dando la razón al trabajador; como ejemplos pueden citarse la realización de ejercicio físico al aire libre e, incluso, la colaboración en negocios familiares o de amigos si no tienen que ver con la actividad que, habitualmente, desempeña en su empresa; se ha considerado motivo de despido procedente, en cambio, la asistencia a lugares de ocio con ingesta de alcohol, revelando actitudes incompatibles con el proceso depresivo que motivó la baja siendo curioso que, en este caso, una de las pruebas principales suela ser la de las fotografías que el propio enfermo exhibe en las redes sociales.

En casos en los que la dolencia es física –normalmente relacionadas con la columna vertebral- determinados actos de la vida cotidiana como el ir a la compra cargando un peso excesivo sí que podría justificar la procedencia del despido si bien correspondería a la empresa probar que el empleado está simulando la baja médica y que está engañando a los servicios médicos competentes para otorgarla.

Como conclusión podemos afirmar que, en estos casos, no suele ser tarea fácil para la empresa defender su decisión salvo en supuestos muy claros.

Publicado por: Rafael Francisco Diéguez - Abogado

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